Me quedé despierta toda la noche esperando a que Rassim fuera al dormitorio, pero no apareció en toda la noche, escuche como poco a poco los invitados se marchaban del palacio. Al día siguiente, me duche, me vestí y me quedé sentada en el sillon que había al lado de la ventana mirando el precioso paisaje de la ciudad de Dubai. Las sirvientas como siempre me traían la comida, pero aunque les preguntaba donde estaba su amo, no conseguí que ninguna me respondiera. Ya la luz del sol se iba apagando