Cuando Carlo se fue, cerre la puerta apoyando mi espalda en ella, no podia y lo sabia, pero estaba enamorandome de mi jefe, sus precioso ojos de color azul, su suave pelo, sus labios adictivos, su forma de mirarme, de hablarme, de su arrogancia, de todo el. ya me tenía enamorada aunque no quisiera admitirlo.—- Ehh, amiga, baja a la tierra, será muy guapo, pero se nota que es un hombre que lo que desea tiene que tenerlo si o si, y creo que tú caerás en sus redes y luego te hará llorar, ahora si estas en la tierra dime, ¿que son todas esas bolsas que hay encima de la mesa del comedor? —- preguntó mi amiga.—- Esas bolsas es ropa que me ha comprado mi jefe, dice que no quiere abuelas en su empresa — le dije riendo.Mi amiga empezó a mirar las bolsas y sacar la ropa, muy entusiasmada, cogió su móvil y llamó a Sandra y a Maria, quedando con ellas para vernos las cuatro por la tarde, para reunirnos como hacíamos casi todas las semanas cuando íbamos a la Universidad. Después de comer y dorm
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