Mundo ficciónIniciar sesiónCarlo se sento en su sillon, me acerque a su mesa sentandome en el ssillon que habia enfrente de el, cogi el boceto del diseño, lo estuve mirando dandome Carlo un lápiz. Intente de una manera, pero no me gusto así que lo hice de otra forma quedando para mi perfecto. Cuando Carlo lo vio, me fije en que tenía la sonrisa más bonita que nunca vi.
— Esto es perfecto, creo que nos llevaremos bien, sabia que no me había equivocado contigo — me dijo
Carlo se levantó de su sillon, salimos los dos de su despacho, acercándonos a una de las oficinas donde estaban trabajando varias personas.
—- Escucharme a todos, ella se llama Gabi, va a trabajar como diseñadora principal, quiero que todos la escuchen cuando vea algún error en sus diseños, ¿entendido todos? — pregunto.
—- Pero Carlo, ella es nueva y si se equivoca ¿quien va a pagar su error? — preguntó uno de los empleados.
—- Nunca pasara estoy seguro de ello, además me lo decís y estoy seguro de que ella sabrá arreglarlo, como ha hecho con el diseño que ninguno de ustedes ha sabido hacer, Gabi tu sitio es este — me dijo señalándome una mesa.
Sabía que mis compañeros no me lo pondría fácil, porque yo acababa de llegar y ellos llevaban tiempo trabajando para Carlo, pero yo solo era una pasante y tampoco iba a estar mucho tiempo, pero quería que todo lo que hiciera y saliera de mis manos y que estuviera hecho por mi, fuera perfecto.
Cuando llego la hora de marcharnos, solo se acerco a mi una de las chicas mientras sonreia.
—- Hola encantada de conocerte, me llamo Valeria, me alegra que estés aquí, porque hay veces que el jefe se pone algo cabrón y ninguno consigue lo que él nos pide — me dijo nerviosa.
—- Tranquila, no creo que Carlo sea tan duro, pero cuando necesites algo dímelo, si puedo te ayudare — le respondi.
—- !! Gabi ¡¡ a mi despacho — escuche gritar al jefe.
Me despedí de mi compañera y entré en el despacho de mi jefe, me quedé quieta delante de él, esperando a que dijera que deseaba de mi.
—- ¿Tienes coche? te puedo llevar a casa si quieres — me dijo.
—- No jefe gracias, he venido en mi coche, pero se lo agradezco mucho —- respondi.
—- Hoy no, hoy dejas tu coche en el garaje, yo te llevo a casa y mañana te recogeré, a primera hora no tengo nada que hacer —- me dijo.
Nos marchamos los dos hacia los ascensores, bajamos y subimos a su coche, le di la dirección de donde vivía, parando el coche a los pocos minutos, pues yo no vivía muy lejos de la empresa. Nada más llegar bajamos los dos, cogiendo Carlo las bolsas de la ropa que me compro del auto, llegamos a la puerta, pero cuando fui a cogerle las bolsas no me dejo hacerlo.
—- ¿No me invitas a entrar? —- me pregunto.
—- Si, perdón, no estoy acostumbrada a tener visitas en casa — le dije.
Entramos los dos, dejando Carlo las bolsas en la mesa del comedor.
Me quedé mirándolo fijamente, pues era un hombre muy atractivo, tenía una ancha espalda, sus bíceps fuerte, a sus pectorales marcados, pues llevaba su camisa blanca medio abierta y las mangas recogidas hasta sus codos
—- Bueno, pues ya está, gracias por acompañarme —- le dije nerviosa dando una pomada con mis manos.
—- ¿Segura de que ya está?.quiero ahora que me enseñes tu lencería, seguro que usarás las que usaba mi abuela, grandes y viejas ¿me equivoco? —- me pregunto dejandome algo confusa
—- Carlo, eso es intimo, no voy a ir enseñando al primero que vea mi lenceria — conteste.
—- Yo no soy el primero, ¿o si lo sere Gabi?¿qué me dices? ¿Voy a ser tu primero? — me pregunto mientras se acercaba a mi, dándome con el pico de la mesa del comedor, poniendo mi jefe sus manos a cada lado de mis caderas.
—- Por favor Carlo, nunca he estado con ningún hombre a solas y tu me estas poniendo nerviosa, recuerda que estás prometido —- le recordé, pero Carlo, cogió mi nuca acercó sus labios a mis labios, besándonos con deseo y pasión.
—- Te he deseado desde que te eche el café encima de tus pechos, déjate ir Gabi, hazme caso —- me dijo.
Pero la puerta de mi casa, se abrió de golpe viendo a mi amiga Aurelia entrar, nos miró a los dos y empezó a sonreír.
—- No esperaba que tuvieras visita Gabi, tu eres aquel que le echo el café a mi amiga en aquella pizzería, por cierto gracias por pagarnos las pizzas, hola me llamo Aurelia somos compañeras de piso — le comento mi amiga.
—- No hay nada que agradecer Aurelia, menos mal que el café no estaba muy caliente y no queme a Gabi, bueno creo que es hora de que me retire, ha sido el primer día de tu amiga y supongo que estará cansada, me marcho —- dijo Carlo.
—- No por favor, ¿quieres quedarte a comer? las dos somos muy buenas cocineras — comentó mi amiga.
—- No gracias, tengo que marcharme, pero otro día aceptaré tu invitación, prometido — le dijo Carlo.
Me cogio de la mano haciendo que lo acompañara a la puerta de mi casa.
Mi amiga y mi jefe se despidieron acompañando yo a Carlo hasta la salida, cuando llegamos mi jefe se quedo mirandome fijamente, puso su mano en mi cuello acercando mi cara a la suya.
—- Lastima que nos interrumpieron, quiero una cosa de ti Gabi, —- me dijo.
—- ¿Qué quieres de mi Carlo? —- pregunte.
—- Quiero ser tu primero, no quiero ver que ningún hombre te toque ni que esté a tu lado, yo te quiero solo para mi, ser tu primero en todo ¿entendido? — me dijo mirandome sin parpadear.







