5/ YA NO PODIA MAS, LE AMO

Creo que Carlo escuchó gritar a Valeria porque no tardó en aparecer por la oficina, quedando todos muy callados delante del jefe.

—- ¿Qué está sucediendo aquí?¿Gabi alguien te está faltando al respeto? — me pregunto.

— No jefe, solo un compañero se ha acercado a mí, para decirme cómo tenía que modelar un diseño que es algo complicado ¿verdad Rafael?—- le respondi.

—- Si, si jefe ha sido solo eso — respondio el tonto

—- Vamos mi amor, si se meten con ella es lógico, es la nueva, el patito feo de la empresa, vamos al despacho, tenemos que discutir ciertas cosas tu y yo — le dijo su prometida.

Carlo se quedó mirandome no muy convencido, pero su prometida y sus mimitos le hicieron marcharse. A solo un minutos de que se terminara la jornada, recogí mi mesa, me levanté del sillon, cogi mi móvil y mi bolso para marcharme, al pasar por delante del despacho de Carlo, abrió la puerta diciéndome que entrara. Una vez dentro me cogió de la muñeca llevandome a su mesa, me sentó encima de ella abriendo mis piernas, poniendo su cuerpo entre ellas. 

—- Por favor Carlo, lo que desees hacer, aquí no, nos pueden ver —- le respondi.

— Nadie va a entrar te lo aseguro, — me dijo mientras besaba mi cuello y me daba mordisquitos, 

Puse mis manos en su pecho apartando a mi jefe, bajándome de su mesa, pero el giro mi cuerpo, tumbando mi cuerpo en la mesa, quedando mi culo a la altura de su virilidad. 

—- ¿Tienes a alguien esperándote fuera ¿es eso?¿por eso te quieres marchar? — me susurro al oído algo enfadado.

—- Ya te he dicho que no tengo novio, solo amigos, dejala que me vaya me haces daño — le rogué.

—-Eres solo mia Gabi, ningún hombre puede tocarte ¿entendido?’ solo a mi me perteneces, solo yo puedo tocarte —- me dijo sintiendo las caricias de sus manos en mi entrepierna, haciendo que cerrara los ojos y mi cuerpo temblara, pero no de miedo, si no de deseo por ser suya.

—- Ya te he escuchado, ahora suéltame, tengo que irme — le dije, sintiendo como se apartaba de mi cuerpo.

Nos quedamos mirandonos, mientras me hacia atrás, abri la puerta de su despacho marchando corriendo por las escaleras, llegue a mi coche, lo abri sentandome dentro, puse mis manos en el volante y mi cabeza entre mis manos, sintiendo como me acariciaba alguna lágrima mi rostro.

— Idiota, obsesivo, solo tuya ja, no me liare nunca con hombres comprometidos — me decia a mi misma.

Una vez que ya me calme, puse en marcha el coche marchandome hacia mi casa, al llegar aparqué y entré en la casa, dirigiendome al dormitorio donde me tumbe poniendo uno de mis brazos en mi cara.

—- Gabi ya estoy en casa — escuche gritar a mi amiga.

Me levanté de la cama, me limpié las lágrimas con la manga del vestido y me fui al comedor.

—- Nena ¿qué te sucede? vaya careto que me llevas, ah ya tu jefe ¿verdad? ¿te ha acosado? lo puedes denunciar, lo sabes —- me dijo.

—- No, no es eso, es que lo deseo Auri, se que está prometido, pero cuando lo tengo cerca y se pone tan celoso, siento que si no dejo que me haga suya, me voy a morir —- comente.

—- Ten cuidado Gabi, si algo te sucediera que no digo que te suceda, esa clase de hombres no suelen hacerse cargo de nada y a tus padres les darías un buen disgusto, si tan mal estas deja el trabajo — me dijo.

— No puedo, es un buen sueldo y sabes que los créditos de la universidad son muy altos, nunca conseguiría mi master, no, no puedo dejar el trabajo, solo tengo que ser fuerte y no dejarme arrastrar por el, solo eso —- le respondi.

Ese dia termino tranquilo, al dia siguiente era sábado, por la mañana las dos hicimos limpieza general en la casa, y por la tarde después de comer, recogimos la cocina, nos duchamos para prepararnos, pues habíamos quedado las cuatro amigas en reunirnos para ir al club donde íbamos todos los sábados para desconectar un poco de los estudios. Me vestí con uno de los vestidos que Carlo me regaló, corto con una tira enganchada al cuello, espalda libre, sintiéndome demasiado guapa, dado que marcaba mi figura y eso me gustaba mucho. Una vez que ya estabamos arregladas mi amiga Aurelia y yo, nos marchamos de casa, subimos a mi coche con dirección al club, donde nos encontramos con Sara y Maria. Saludamos al portero entrando las cuatro amigas, nos quedamos un momento en la barra, hablando con el camarero pues nos conocia muy bien. 

Con las bebidas en nuestras manos, nos adentramos en el local bailando, mientras veíamos donde se encontraban nuestros excompañeros de la Uni, nos acercamos a ellos, dándonos todos dos besos en nuestras mejillas.

Bailamos, nos reímos, bebimos, saliendo Aurelia y Tomas a la pista de baile, mientras yo me quedaba con Antonio, dado que Sara y Maria se fueron otra vez a la barra para comprar más bebidas.

Estabamos hablando Antonio y yo mientras veíamos a la gente bailando en la pista, cuando de pronto, me cogieron del brazo arrastrándome del lugar.

—- Eh amigo, suéltala, no quiere irse contigo — gritó Antonio.

—- Ella si quiere ir conmigo, en este sitio hay muchos niñatos buscando lo que no pueden pagar en la calle y Gabi es mia, mas vale que te apartes de mi camino — le dijo Carlo a Antonio dándole un empujón tirándolo al suelo.

—- ¿Pero a ti qué te sucede? déjame en paz por muy jefe mío que seas — le grite.

—- Venga Carlo, llevatela a la cama, esta noche se desara por que le des lo que ella necesita —- escuche decir, pero aunque la luz era tenue, enseguida reconocí la voz, y sabía que era de uno de los amigos de Carlo el que gritaba..

Ya en la calle, Carlo me puso de espaldas a la pared, acercó su cara a la mía, apretando sus labios a los míos, jugando nuestras lenguas como si se alegraran de conocerse, puse mis brazos en el cuello de Carlos para que no se apartará de mí, sintiendo su dureza en mi vientre, mientras sus brazos abrazaban mi cuerpo.

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