2/ Si Soy la Nueva

Para ir a la empresa de Carlo me vestí como si fuera una ejecutiva, falda larga de color negro y de tubo y una camisa color blanca, con un lazo delante, zapatos de tacon y me hice una cola de caballo, ya que yo suelo tener el pelo largo. Cogi mi bolso y mi móvil, me despedí de mi amiga, deseándome ella suerte y me fui de casa, me acerque a mi coche que me regalaron mis padres pero aunque no era muy nuevo, me llevaba a donde yo necesitaba ir. Cuando llegue a la dirección que ponía en la tarjeta y aparque mi coche, entre en aquel precioso edificio, pues era todo de cristal, me acerque a la chica que vi en recepción preguntando por Carlo. En principio la chica se quedo mirandome muy seria.

—- Tengo que llamar al jefe ¿como te llamas? — me pregunto.

—- Dígale que soy Gabi, él sabrá quien soy — le dije muy avergonzada.

La mujer cogió el auricular, marcó unos números, comentandole que yo estaba esperando en recepción, cuando termino la llamada me volvió a mirar muy seria.

—- Suba a la segunda planta, los ascensores de la derecha — me dijo.

Eso fue lo que hice, pero cuando estaba dentro del ascensor, una mujer vestida con elegancia y bien pintada se quedo mirandome.

— Señorita, este es el ascensor de los CEOS, usted no puede usarlo — me dijo, interrumpiendo  las puertas para que no se cerrarán.

—- Gracias por avisarme, voy al despacho del CEO, Carlo Santorini — respondí.

—- ¿Es amiga o alguna golfa que viene a hacerle un favor? —- me pregunto.

—- ¿Que? solo vengo a hacer una pasantia —- respondi extrañada.

—- Esta bien, pero la próxima vez coja el ascensor de los empleados — me comento y se marchó, soltando las puertas del ascensor

Una vez que el ascensor llegó a la planta, baje mirando todos los despachos que habían y la gente que había trabajando, hasta que llegue al despacho de Carlo. Toqué con los nudillos a la puerta esperando a que me dieran permiso para entrar, pero fue el mismo Carlo quien abrió la puerta, mirándonos los dos mientras sonreía.

—- Pasa Gabi, la verdad que no estaba seguro de que vendrías, lo que pasó ayer en la pizzería fue muy raro — me dijo.

— Ya lavé la camisa que llevaba y ha quedado muy bien, gracias — le dije sin pensarlo.

—- Me alegro, pero si trabajas en mi empresa y conmigo, tienes que vestir más informal, ¿puedes permitirtelo? — me pregunto

—- Perdon, no lo sabía, mañana vendré más informal se lo prometo — le respondi titubeando.

—- Para asegurarse de que vienes como yo quiero, vámonos a la tienda, después tendrás que ir a recursos humanos a firmar el contrato — comentó.

— No hace falta que me compre ropa, tengo en mi casa ropa __________ me cogió del brazo con su manos, arrastrándome con él fuera de su despacho.

Bajamos los dos en el ascensor hasta el garaje, pero antes, me pude fijar en que varios empleados cuando pasamos por los despachos, hablaban susurrando y riendo, pero no quise hacer caso. Subimos a su coche, parando una hora después delante de una tienda de las más selectas y lujosas de la ciudad. Entramos en el local, me quedé mirando las prendas que habían acercándose a nosotros una señora.

—- Adela, la señorita va a trabajar conmigo, ya sabes lo que necesito y lo que me gusta —- le dijo Carlo.

—- Si señor Santorini, señorita acompañeme por favor a los vestidores —- me dijo la mujer.

Me probé varios conjuntos y vestidos, pero el último vestido que me probé se quedó enganchada la cremallera con mi pelo, Carlo entró, me ayudó pero rodeo mi cintura con sus brazos, dándo pequeños mordisquitos en mi cuello haciendo que todo mi cuerpo se erizara, mientras nos mirábamos los dos al espejo que teníamos enfrente. 

—- He escogido para ti los conjuntos que son más sexis, espero que te haya gustado la ropa que te has probado, — me dijo sin dejar de abrazar mi cintura con sus brazos.

—- Carlo, nos tenemos que marchar, gracias por ayudarme — le dije intentando separarme de su caliente cuerpo.

Cuando salimos de los vestidores, Carlo pago, cogió las bolsas metiéndolas en su coche. Nos marchamos de aquel sitio, volviendo a la empresa dejando Carlo las bolsas de ropa en su coche. Una vez que estabamos en el ascensor, de pronto se paró, Carlo se fue acercando a mi, mientras yo me iba hacia atrás chocando con una de las paredes. 

—- ¿Me tienes miedo Gabi? — me pregunto.

— No, pero no me gusta que me acosen jefe, —- respondi.

— No estoy acosandote, el ascensor se ha parado por que hay veces que no va bien, tu misma mas adelante lo comprobaras, ademas yo no le he echo nada, asi que estate tranquila, y perdona que te lo diga, pero no eres mi tipo, ya estoy comprometido —- me dijo

En unos minutos el ascensor empezó a funcionar, bajamos acercandome con Carlo a recursos humanos donde firmé mi contrato volviendo los dos otra vez a su despacho.

— Señor ha venido, su prometida quiere que la llame cuando pueda —- le comentó una mujer que entró en el despacho algo nerviosa.

—- Sonia te tengo dicho que cuando esté ocupado no me molestes —- respondió el, marchándose aquella mujer

—- Lo siento Gabi, pero en mi empresa hay reglas que se deben cumplir, ya lo iras viendo, ahora necesito que me ayudes, hay un diseño que me gustaria presentar el mes que viene pero no me convence nada de lo que mis empleados me presentan, ¿podrías intentarlo tú? — me pregunto.

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