4/ AHORA SOY LA CHICA DEL JEFE

Cuando Carlo se fue, cerre la puerta apoyando mi espalda en ella, no podia y lo sabia, pero estaba enamorandome de mi jefe, sus precioso ojos de color azul, su suave pelo, sus labios adictivos, su forma de mirarme, de hablarme, de su arrogancia, de todo el. ya me tenía enamorada aunque no quisiera admitirlo.

—- Ehh, amiga, baja a la tierra, será muy guapo, pero se nota que es un hombre que lo que desea tiene que tenerlo si o si, y creo que tú caerás en sus redes y luego te hará llorar, ahora si estas en la tierra dime, ¿que son todas esas bolsas que hay encima de la mesa del comedor? —- preguntó mi amiga.

—- Esas bolsas es ropa que me ha comprado mi jefe, dice que no quiere abuelas en su empresa — le dije riendo.

Mi amiga empezó a mirar las bolsas y sacar la ropa, muy entusiasmada, cogió su móvil y llamó a Sandra y a Maria, quedando con ellas para vernos las cuatro por la tarde, para reunirnos como hacíamos casi todas las semanas cuando íbamos a la Universidad. Después de comer y dormir un poco la siesta, guardé la ropa en el vestidor, escuchando por fin tocar el timbre de casa, sabiendo que eran nuestras amigas que acaban de llegar a casa. Aurelia me hizo enseñarle a Sandra y a Maria la ropa que mi jefe me había comprado, abriendo Sandra el cajón de mi armario donde tenía la lencería sacando una de mis bragas haciéndonos reír a las cuatro cuando empezó a hablar sin pelos en la lengua..

—- Nena, estas bragas no conjuntan con la ropa nueva, son bragas  de vieja, dile a tu jefe que te compre lenceria fina, jaja — me dijo.

—- Anda vámonos ¿ya habeis visto la ropa nueva?, salgamos de mi dormitorio — les dije empujandolas para que se fueran del cuarto.

Pedimos cena por teléfono, nos tomamos dos litros de vino mientras cenábamos, se reían de mí y nos contábamos lo que nos había pasado en nuestro primer día de trabajo. No era muy tarde cuando nuestras amigas se marcharon de casa, quedando otra vez las cuatro amigas para el sábado, pues solíamos ir a un club donde sabíamos que nos encontraríamos con nuestros compañeros de la Universidad. Al día siguiente, me levanté pronto de la cama, me duche, me fui a mi dormitorio, abri el armario mirando la ropa que Carlo me compro para elegir que me pondría ese día que a él le gustara. Una vez que ya me vesti, me termine de arreglar, me acerque a la cocina para tomarme una taza de café, viendo a Aurelia con la mano en la cabeza, fijándome que estaba algo pálida.

—- Aurelia ¿que te sucede?¿quieres que me quede en casa contigo? —- pregunte.

—- No tranquila, sabes que todos los meses me sucede lo mismo, maldita menstruación, ojalá desapareciera para toda la vida — me dijo.

— ¿Dónde tienes las pastillas? sabes que algo te mejoran —- respondi.

—- Ya me lo tomé, bueno te digo lo de siempre, toma descafeinado, algún día estarás de los nervios y harás una tontería, me voy al dormitorio a vestirse, Gabi ten cuidado con Carlo porfa — me dijo antes de irse a su cuarto.

Un rato después, escuché el claxon de un coche, abri la puerta de mi casa viendo a Carlo de pie apoyado en el auto, cogi mi bolso y el movil, me despedí de mi amiga marchando hacia donde estaba mi jefe esperándome 

— Buenos días, ¿te has dormido? es un poco tarde — le dije.  

— No me he dormido, solo tenía algunos documentos que ayer no pude revisar, pero la verdad que no me gusta dormir solo, ¿no te sucede a ti lo mismo? — me pregunto.

—- Es mejor dormir solo, que estar escuchando los ronquidos de quien tienes a tu lado —- respondi, 

—- Tu nunca has dormido con nadie ¿verdad? — me pregunto Carlo, viendo como su rostro se ponía serio.

—- No, lo sé porque eso es lo que me dice mi madre, — respondi riendo los dos.

Carlo abrio la puerta de su coche, para que me seentara dentro, sentandose en el asiento del piloto, nos fuimos de aquel lugar hacia la empresa, nada mas llegar nos fuimos hacia los ascensores, dejando Carlo la puerta abierta, pues la misma mujer que el dia anterior me dijo que era solo del CEO, venia corriendo para entrar en el ascensor. 

—- Hola cariño, ayer vine a verte, ¿tu que coño haces aqui con mi prometido? no te dije ayer que solo es para los CEOS.---- me dijo.

—- Lo siento, es que se me hacia tarde, pero no se preocupe que no volvera a suceder —- respondi.

— Carlo mi amor, ¿porque contratas a mosquitas muertas? quiero que la despidas hoy mismo —- le comento ella.

—- Angela mi amor, tranquila no la voy a despedir, porque es la mejor diseñadora que ha contratado la empresa, ya te ha dicho la chica que no volverá a suceder, así que tranquilízate,--- respondió Carlo.

Bajamos los tres del ascensor, viendo como esa mujer cogia del brazo a Carlo entrando los dos al despacho de él, mientras yo me iba a la oficina donde yo trabajaba, al sentarme, se acercó uno de los hombres que habían llevando una taza de café en sus manos, apoyándose en mi mesa.

—- ¿Ya te has acostado con el jefe? no es por nada, pero a diferencia de la ropa que llevabas ayer hoy vienes demasiado guapa, ¿quieres chuparme un poquito a mi? te prometo que me portaré bien contigo — me dijo riendo él y la mitad de la oficina.

—- No os metais con ella, es una universitaria que no le hace falta hacer nada con el jefe, solo es una pasante y pronto se marchara y os quedareis con tan solo las broncas del jefe, porque como él dijo ayer, nada de diseño sale de aquí que valga la pena —- grito la única compañera que tenía en aquella oficina, a Valeria.

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