Aleksi llevaba horas buscando a su hermana. Cuando finalmente llegó al departamento, el aroma de Alexa aún permanecía intacto, suspendido en el aire. Sin embargo, algo en el ambiente era distinto, había talismanes colgados en las paredes y un extraño polvo esparcido por el suelo. El olor era repugnante, casi sobrenatural. En ese instante, Aleksi comprendió que algo terrible había sucedido.
Vasilik, que se encontraba a su lado, frunció el ceño y asintió con gravedad.
—Aquí estuvo un hechicero —m