Había llegado el gran momento: la tan anunciada y supuesta magnífica fiesta de la prestigiosa empresa Técnolic W.W. Tendría lugar en el imponente Palace Stage, un escenario reservado únicamente para los grandes de la élite mundial.
A la entrada principal, Aleksi aguardaba erguido, con porte solemne y una presencia que imponía respeto sin necesidad de pronunciar palabra. La luz dorada de los candelabros bañaba su figura, proyectando sombras que acentuaban aún más la fuerza de su porte. Sus ojos,