Cuando llegaron al Gran Salón, la alfombra roja ya estaba colmada de invitados que se abrían paso entre flashes, preguntas incómodas y el acoso incesante de los periodistas. Los fotógrafos enfocaban cada rostro, cada gesto, intentando capturar la esencia de los grandes de la sociedad que se daban cita aquella noche. Obviamente sin imaginar que no todos ahí eran humanos si no que lobos disfrutando y disfrazados.
Aleksi, erguido y con porte imponente, caminaba con paso firme junto a Natasha, quie