Capítulo 9. Parte 3
Antonella:
Cinnia está parada fuera de la puerta de mi casa, con su belleza y elegancia habitual, maravillada con mi aspecto, que milagrosamente he logrado cambiar.
Ella me mira sonriente, y yo, sin poder negar lo bien que me veo, solo me limito a girar, para que siga admirando mi cambio.
—Me veo linda, ¿verdad? —pregunto, sin el temor de ser lastimada.
—Tú eres linda, pero ahora estás divina.
Sin mediar palabras, corro hacia el interior de la casa, cojo mi bolso y las llaves de la casa y salgo