Capítulo 41. Parte 4
Diego:
Un nuevo día ha llegado, y debo ir por mi hijo a casa de la hermana de Roberta, además de llevar a Antonella a cambiarse de ropa. Beso su frente y luego sus mejillas, intentando que despierte con tranquilidad, y no como muchas veces, en que está asustada. Por fin abre los ojos, y puedo decir que es maravilloso despertar cada mañana de esta manera. El deseo de que nos entreguen nuestra casa y de que Marcus sepa lo nuestro me pone ansioso, por lo que trato de tranquilizarme, mentalizándome