Secretos que pueden matar (1era. Parte)
El mismo día
Málaga
Camila
Dolida, traicionada, y quizás furiosa con Iván por haber actuado a mis espaldas apoyando a Andrés como presidente, pero sobre todo con miedo a lo que vendría: una guerra sin fin donde temía por su vida. Su jugada había dejado en ridículo a Ramiro, herido su orgullo, y alguien como él, sediento de poder, ya no pensaba: actuaba impulsado por el odio.
Aunque Iván parecía convencido de haber logrado una pequeña victoria, no veía el error que había cometido al entregarle la