Sangre y silencio (2da. Parte)
Tres días después
Málaga
Camila
El cuerpo me pesa. Me duele como si una estampida de elefantes hubiera pasado por encima. Lo más desconcertante es no poder abrir los ojos; apenas escucho el eco distante de unas voces, como si vinieran desde el fondo de un túnel.
Y, de repente, unas imágenes difusas cruzan mi mente. Yo en la junta de accionistas... luego Iván, pidiéndome una oportunidad, hablando de no escondernos más. Las escenas se suceden como fichas de dominó cayendo una tras otra, con una r