Entre la venganza y el amor (1era. Parte)
La misma noche
Málaga
Iván
Estupidez, o acierto, no supe cómo encasillar mi propuesta hacia doña Beatriz. Corrijo: no medí fuerzas; tanteé el terreno para descubrir hasta qué punto estuvo involucrada en las acusaciones falsas que enviaron a mi madre a la cárcel. Y quizá, en su afán por proteger su maldito imperio y a su familia, entregaría al cabrón de Ramiro.
Pero sus ojos me atravesaron con la fría precisión de alguien que nunca olvida ni perdona, sumado a su silencio no obtendría nada.
—Mucha