El sol se alzaba pálido sobre el bosque de los Alisos cuando Alejandro reunió a sus hombres. Había demasiadas incógnitas en el aire y demasiados peligros acechando en las sombras. No podían quedarse en ese refugio por mucho tiempo.
-Debemos movernos antes de que Livia ataque -declaró Alejandro con firmeza-. Si no podemos enfrentarlos en combate directo, encontraremos otra manera de debilitarlos.
Los soldados asintieron, aunque el cansancio aún se reflejaba en sus rostros. Luchar durante semanas