La noche cayó lentamente sobre el campamento. El sonido de las fogatas crepitando y el murmullo de las voces cansadas de los soldados llenaban el aire, pero dentro de la tienda de liderazgo, el silencio era casi palpable. Isabella y Alejandro, agotados tanto física como emocionalmente por el día, permanecieron sentados juntos, contemplando las estrellas que comenzaban a asomar en el cielo. El cansancio los había unido más que nunca, pero también les permitió ver con mayor claridad la enorme car