Llego al edificio donde vivo con el alma enredada en un nudo. La noche ha sido más larga de lo que imaginé, y aunque me disculpé con Elif diciéndole que necesitaba descansar porque mañana es mi gran día, siento que me faltan fuerzas para sostenerme en pie. Ella entendió, como siempre. Con su sonrisa cálida me acompañó hasta la puerta y me deseó suerte para mañana, deseándome que todo saliera perfecto. No podía pedir más de alguien como ella.
El ascensor tarda una eternidad en subir, o al menos