Siento los nervios a flor de piel y me detento por eso. la voz de Camila es el recordatorio de todo lo que Alexander tiene en juego. Aún más estando en la casa de Kamal Kara. Todo puede irse al carajo en un abrir y cerrar de ojos.
—Vete —le imploro, empujándolo suavemente con mis manos—. No pueden vernos juntos.
—No me importa lo que piense Camila —replica y tiene el ceño ligeramente fruncido.
—No —niego con la cabeza con más firmeza, empujándolo de nuevo, esta vez con más fuerza—. No. Será mej