Estoy de pie junto a Alexander y Tiffany, y no puedo evitar sentirme un poco descolocada. La luz cálida del salón ilumina a todos con un brillo suave, y el murmullo constante de las conversaciones parece envolvernos en una burbuja. Observo a Lu mientras ríe con calma, esa risa contenida que es apenas audible, pero que llena el espacio de serenidad. A su lado, Tiffany es enérgica, risueña e irreverente; cada gesto suyo es una pequeña declaración de libertad. No puedo evitar pensar en lo surreali