Debra, el ama de llaves de Alexander, es igual o peor de silenciosa que su jefe. La mujer de mediana edad viene dos días a la semana y puede encontrar la suciedad como si fuera un sargento en cuartel. Mi ropa aparece limpia en los cajones, aunque yo insista en esconderla para hacer una lavada semanal. No estoy acostumbrada a que manos ajenas toquen mi ropa y es… raro. Pero Debra es un hueso duro de roer. He escondido mi ropa en el closet, debajo del lavado y hasta debajo de la cama, pero ella l