No sabría decir en qué momento comenzó a caer la noche afuera, porque dentro de la casa de los Black el tiempo parece haberse detenido. Cada sonido y cada respiración parece cargado de un peso invisible que hunde los hombros de todos. La gente ya casi se ha ido. Quedan algunos rezagados en la entrada, otros murmuran despedidas formales a Charlotte, y yo… yo llevo toda la tarde sintiendo el frío bajo la piel.
Pero lo que más me tiene inquieta es Alexander. Su expresión rígida, contenida y esa má