La pasamos súper bien, conversamos mucho, incluso él me contó algunos chistes. -La gran pregunta que se hacen siempre los detectives es quién mató al Mar Muerto-, me dijo y yo estallé en carcajadas de tal forma que remecí los candelabros del hotel, incluso los otros comensales voltearon a verme boquiabiertos viéndome tan efusiva y festiva.
Hasta la risa le era elegante y fácil a Supachok y resaltaba bajo sus bigotes canos, haciéndolo aún más interesante, guapo e irresistible.
-La verdad so