La pasé muy bien en la isla de Suengchitthawon. Me bañé en las aguas cristalinas de sus playas, comí hasta reventar sus exquisitos y deliciosos manjares típicos y me cansé de bailar sus danzas tradicionales. Me paseé por las casi veinte aldeas que conformaban la monarquía y en todos los lugares trataban con mucho cariño a Supachok, lo saludaban lo elogiaban, le hacían venias, le hacían videos y se tomaban selfies con él. Era una celebridad.
-Eres muy querido por tu gente-, estaba yo admi