"Esta pequeña conejita de angora" pensó Ji Yasuf.
"Es tan hermosa, me da ganas de apretar su carita enrojecida y colorada." Ji estaba fascinado mirando dormír a Gabriela, quien hasta pegaba pequeños ronquidos.
Era un hombre silencioso, sobre todo solitario y un genio en los negocios, pero su carácter solo le hacía notar más, pues tantos hombres como mujeres eran quienes querían saber mas de él, se interesaban.
Su aura poderosa infringía en el resto de las personas un temor, y eso no era presisam