Mirando dormir a su hija Micaela, la mujer suspiró era una persona que hasta ahora no había demostrado su valía, pero nunca es tarde, se deja escuchar a la voz de la sabiduría.
Basta con desear un cambio, se dijo tratando de hacerse la fuerte. Sabía que como madre no había aportado mucho a la vida de su hija, pero aún tenía la oportunidad de enseñarle a ser una persona honesta, después de todo, la vida se componía de eso presisamente, aprender de los errores del pasado.
Y ni hablar de su padre,