Ya puesta en la minivan, no había vuelta atrás para Gabriela, ella fue llevada directo hacia aquel hotel.
Su rostro dormido reflejaba una preocupación, con las cejas fruncidas y la cara pálida fue bajada por aquéllos mismos hombres quienes habían ayudado a llevar a Micaela hacia adentro del hotel.
Uno de ellos se fijó en el rostro de Gaby y dijo en tono sorpresivo.
—¡Que niña más bonita! ¿de dónde es que sacas tantas jóvenes lindas? —miró a Mainor reflexivamente y exclamó.
—¿No me digas que es