Micaela seguía odiando a Gabriela, pero vino aquí porque no tenía opciones.
Su malestar se debía a varios factores, por ejemplo que no aprendiera a saber ser agradecida, lo cierto es que alguien como Gabriela, que mantenia un corazón puro en el pecho, le daría esa oportunidad que buscaba, sin embargo, para mala suerte de Micaela, ahora Gabriela no estaba sóla.
Sabiéndose astuta, y no siendo capaz de mantener su propia vida, aceptó ir con su madre a pedir ayuda a Gabriela.
La chica suponía que