Para nadie es un secreto que cuando obras mal, te llega el karma tarde o temprano.
Así para la señora Rufina y su hija Micaela le llegó su castigo, no tan merecido, pero algo es algo cuando al fin le tocara su merecido fin.
En horas de la mañana fueron echadas de la medianamente grande Casona que pertenecía antes a los señores Lombí.
Los abuelos de Gabriela habían construido está enorme vivienda cuando se casaron allá en sus años de juventud, de cuando se enamoraron y querían formar un maravill