Alan recibió un mensaje en su celular. Lo tomó rápidamente y una gran sonrisa se dibujó en su rostro al leer lo que el enfermero al que había sobornado le había enviado: informándole que Aurora había recobrado el conocimiento.
Victoria lo observaba en silencio, sentada a la mesa de la cafetería, pero al ver su gesto de alegría pudo deducir lo que estaba pasando.
—Por la sonrisa que tienes, supongo que algo bueno pasó con esa mujer, ¿verdad? —preguntó Victoria, con un tono sarcástico.
—Así es,