karoline, esa mujer manipuladora, la reina del caos que se sentía intocable, quien tanto daño me había hecho en el pasado y que disfrutaba atormentándome, por fin estaba recibiendo una dosis de su propia maldad, estaba desquiciada. La cita con Arthur Hamilton la tenía completamente desequilibrada. Su exesposo, el capo de la mafia, ahora sabía que se casaría con Alan.
A la mañana siguiente de recibir la noticia, Karoline se reunió con Alan para desayunar, buscando una normalidad que ya no