Había pasado una semana desde que Richard le había pedido matrimonio a Mel. Aurora la ayudaba todos los días con los preparativos; muy pronto ellos se casarían y, como buenos padrinos, Alexander y Aurora estaban presentes en todo lo concerniente al matrimonio.
— Ya faltan muy pocos días, amiga, y estoy que no quepo de la emoción —dijo Melania, irradiando felicidad.
Aurora sonrió con ternura mientras revisaba unas telas.
— Serás la novia más hermosa. Sé que van a ser muy felices juntos, porque s