Luego del incidente con la montura del caballo de Alexander durante la carrera que organizaron los Richmond, la tensión no se disipó. Todos fuimos a vestirnos, llegando directamente a la comida organizada por los anfitriones.
Los Richmond, Margaret y Nicolas, trataban de mantener la cortesía y la cordialidad en la mesa, pero el odio y la rivalidad entre las dos parejas se sentía por todos lados, como un veneno invisible que asfixiaba el aire. Los comentarios mordaces no se hicieron esperar.
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