Alexander y Aurora permanecieron un momento más en el escritorio, disfrutando de la paz y el compromiso renovado que su encuentro íntimo les había traído. El aire en la oficina, antes cargado de tensión laboral, ahora vibraba con la pasión.
Aurora se levantó, sintiéndose más ligera y segura. Mientras se arreglaba el cabello, le contó a Alexander sobre su enfrentamiento con Victoria en el colegio.
—Necesitas saberlo, Alex. Esa mujer estaba en la entrada del colegio, esperándome. Quiso intimidar