Después de despedirme de Alexander, él se quedó en la oficina para resolver los pendientes que aún quedaban en su apretada agenda, Al día siguiente debíamos salir rumbo a la casa de campo de los Richmond, y sabía cuánto le obsesionaba dejar todo en orden antes de cualquier compromiso.
Mientras se sumergía en documentos y llamadas, un mensaje inesperado iluminó la pantalla de su teléfono. Era de un número desconocido:
“Tengo información interesante sobre Victoria, algo que debe saber. Es urg