Luego de que Victoria se viera obligada a marcharse, Alexander y Aurora se despidieron de sus amigos y después de acostar a Max, decidieron retirarse para descansar, había sido un día lleno de sentimientos encontrados y lo único que necesitaban era estar solos en la quietud de su alcoba. En la penumbra de su habitación, iluminada solo por la suave luz de una lámpara de noche, Alexander se acercó a Aurora con una mirada cargada de gratitud y deseo contenido. El peso de los últimos días la inespe