Aurora llevó a Max a la consulta de la terapeuta infantil, la Dra Elisa, el consultorio era un lugar luminoso y tranquilo con paredes pintadas de colores suaves. Después de un rato a solas con el niño, la Dra invitó a Aurora a pasar.
—Max es un niño increíblemente inteligente, señora King —comenzó la terapeuta, ajustándose las gafas—. Es astuto y muy perceptivo, lo cual hace nuestro trabajo un poco más complejo.
—¿Complicado? —preguntó Aurora, su frente ligeramente arrugada por la preocupació