**SANTIAGO**
El sonido del agua cayendo detrás de la puerta del baño es lo único que rompe el silencio espeso que me envuelve. Llevo despierto desde hace rato, sin moverme, con la cabeza apoyada en la almohada y los ojos perdidos en el techo, como si en esas líneas invisibles pudiera encontrar una respuesta. Mi reina está aquí conmigo, como debió ser desde el principio.
—No puedo ir sin prepararme —susurro, sintiendo cómo la tensión me recorre la espalda, y estiro la mano hasta alcanzar el celu