**SANTIAGO**
La oscuridad me envuelve como un abrigo maldito, pesado, sofocante, imposible de quitar. No sé si es la noche, el licor o esta sensación punzante en el pecho lo que me está estrangulando por dentro, pero algo no cuadra. Lo presiento, lo siento como una alarma que no suena, pero vibra desde el centro de mi pecho hasta la base de mi nuca.
No sé en qué momento me rendí. No sé cuándo bajé la guardia, cuándo dejé que el alcohol me venciera. Solo sé que ahora toda gira a mi alrededor com