Por la noche, Bonnie y Kansas salen de su residencia, ya arregladas para pasar una buena noche. Habían arreglado para ir a jugar billar y prácticamente le rogaron a Aye que fuera con ellas, sin embargo, la joven se negó en rotundo. Sin más, solo eran ellas dos para la aventura que les aguardaba. Al llegar al bar que les había recomendado Caleb, ambas se miran con complicidad y cruzan las puertas con una considerable sonrisa dibujada en sus rostros.
—Buscamos una mesa —le insta Bonnie a Kansas t