—Vamos, Peque, sigues siendo muy lenta —se burla Mateo corriendo varios pasos delante de ella.
—No es cierto —protesta Aye—. Si supiera a dónde vamos, ya te hubiera pasado.
Mateo se carcajea de manera de burla, pero no detiene el paso, ni siquiera le dice a dónde van. La guía a toda velocidad por el campus hasta llegar a la Universidad en donde se adentran. Aye observa curiosa tratando de descubrir qué es lo que hacen dentro de la Universidad un día sábado, sin embargo, en el establecimiento so