Mateo observa a Aye, se estira hasta llegar a ella y con su dedo pulgar le quita las lágrimas que caen sobre la mejilla. Aye al sentirlo vuelve en sí y como si hubiera olvidado el agua en el fuego, se levanta y sale corriendo del lugar. El joven la observa sin entender lo que pasó, se había dado cuenta que la canción le había llegado a tocar a la joven, pero no entendía por qué esa necesidad de huir. Reaccionando sale tras ella luego de dejar el dinero de la cena sobre la mesa. Al salir puede d