Del otro lado de la calle, entre las sombras, ellos estaban siendo vigilados. La persona que estaba siguiendo cada paso dado por Aye, llegó hasta el salón donde se hacia la inauguración. Cuando vio salir a Aye corriendo, escapando de la fiesta, la siguió. Cuando la vio sentarse en esos escalones, se estaba acercando a ella, no obstante, antes de que pudiera cruzar la calle para terminar de una vez con el jueguito de las cartas anónimas, Mateo se estaba acomodando al lado de la joven impidiendo,