Del otro lado de la calle, entre las sombras, ellos estaban siendo vigilados. La persona que estaba siguiendo cada paso dado por Aye, llegó hasta el salón donde se hacia la inauguración. Cuando vio salir a Aye corriendo, escapando de la fiesta, la siguió. Cuando la vio sentarse en esos escalones, se estaba acercando a ella, no obstante, antes de que pudiera cruzar la calle para terminar de una vez con el jueguito de las cartas anónimas, Mateo se estaba acomodando al lado de la joven impidiendo, de forma inconsciente, que esa persona llegue a terminar la idea que había comenzado en su cabeza. Solo quería hacerla sufrir para que sus padres y familia sufrieran como había sufrido al perder a su padre. Odiaba no poder usar su verdadero nombre, odiaba estar siempre entre las sombras para que los policías no estén tras su espalda y dejaran a su padre tranquilo en la cárcel y así poder manejar el legado de su padre sin tantos ojos en su espalda. Siempre había anhelado la reputación de su padr