Afuera del salón, la noche estaba fría, y eso era justo lo que ella necesitaba para poder hacer que su cuerpo saliera de su estado catatónico. Sin embargo, Aye no para su carrera, ella corre hasta la esquina en donde se sienta en los peldaños de unos escalones frente a la fachada de una tienda. De a poco su respiración se está normalizando, no obstante, su corazón no para su atormentado latido y ella sabe muy bien que no es debido a su huida, si no, es debido a Mateo y su forma de hacerla senti