Chiara:
Desde que la recepcionista del primer piso me anunció que ella venia a verme, supe de que se trataría esta entrevista amarga. No bien entró por la puerta de mi oficina, comenzó a insultarme.
—¡Eres una maldita puta y una destruye hogares!- chilló. Con el rostro enrojecido de rabia.
—No sé de lo que…
—Ni te hagas la inocente.- masculló. – ¡Sé que eres la amante de mi marido!
Le devolví una sonrisa cínica, y ella se abalanzó sobre mi escritorio. Barriendo con toda las carpetas y documento