El volvió a apartarla.
—No es necesario que hagas esto. Ya bastante mal me siento de saber que mi hijo vivió durante años con una desquiciada que lo mandaba al hospital cada vez que yo…- Oscar se mordió el labio.
—Ella no volverá a lastimarnos, mi amor.
¿ Mi amor? Pensó Oscar.
—Ahora solo debes concentrarte en tu recuperación. Cuando salgas de aquí, nos casaremos. Viviremos juntos y …
Él negó.
—Chiara, mírame.¡ Parezco un pandillero!
—Eso no importa.- Susurró ella, acariciando su mejilla herida