Capítulo 24. Naufragio moral
El sabor amargo del whisky apenas le servía para quemar la culpa que le raspaba la garganta. Damián mantenía los ojos clavados en la superficie brillante de la barra, incapaz de sacarse de la cabeza el eco de la voz de Valeria pidiéndole que no se fuera, ni la textura de su piel bajo la espuma del agua tibia. Era un naufragio moral con todas las letras.
El zumbido sordo de su teléfono sobre la madera rompió el murmullo de fondo del bar.
Damián miró la pantalla. Francesca.
Sintió que la mandíbul