Capítulo 25. Lo que susurró en la penumbra
El silencio en el departamento era denso, pesado, cargado con la memoria y el perfume que pertenecía inequívocamente a Damián Salguero. Él se había ido hacía rato, dejando tras de sí una estela de ausencia y el recuerdo sofocante de un incendio que se negaba a apagarse.
Valeria permanecía inmóvil, sintiendo la brisa nocturna colarse por la ventana. El "ogro" Salguero, el temido, implacable y severo titular de cátedra de Derecho Penal ante el que cientos de estudiantes temblaban cada cuatrimestr