Capítulo 31. Fuego cruzado
La noche siguiente cayó sobre Vicente López con un frío denso. En la casa de Damián, el desorden infantil del salón comenzaba a dar tregua, cediendo espacio a esa penumbra tranquila que antecede al descanso. Damián acababa de guardar los últimos lápices de colores cuando el timbre sonó, rompiendo la calma.
Al abrir la puerta, se encontró con Patricia. Lucía impecable, como siempre, pero en sus ojos había una mezcla de genuina preocupación y esa fijación incisiva con la que solía medir cada aspe