Capítulo 33. El llanto en la penumbra
—¡Papi! ¡Papi, tengo miedo! ¡Papi!
El sonido del llanto desconsolado de Catalina paralizó a Damián de golpe. El choque térmico entre la pasión desenfrenada y la responsabilidad paterna lo deja helado. Valeria se quedó rígida debajo de él, conteniendo el aliento con el corazón desbocado, atrapada en una situación terriblemente comprometida en medio de la cama del profesor.
Los pasos descalzos de la nena comenzaron a sonar sobre el parqué, acercándose a la puerta del dormitorio que quedó apenas e