Mundo ficciónIniciar sesiónLa Toscana nos recibió con un abrazo de luz dorada y el aroma embriagador de los cipreses bañados por el sol de la tarde. El coche serpenteaba por el camino de tierra blanca hasta que, finalmente, la villa apareció ante nosotros: una estructura de piedra antigua, con contraventanas de madera verde y enredaderas de glicinas que trepaban por los muros como dedos antiguos.
Ayudé a Ava a bajar del coche, sosteni







